viernes, 22 de febrero de 2013

Ni yo, ni siquiera él



Mi corazón y yo no hablamos el mismo idioma. No sé en qué momento me di cuenta de que por mucho que él lo intentara yo no iba a ser capaz de comprenderlo, en el fondo, tampoco sabía del todo si quería o si me quedarían fuerzas para intentarlo. 

Esconde esa parte que me asusta, esa que no controlo y que por otro parte no deja de descontrolarme. Cuando menos me lo espero.Intenta decirme a gritos a golpe de latido, pero no le entiendo. Habla un lenguaje que hace mucho olvidé, pero él lo sigue intentando. Con todas sus fuerzas y a veces, hasta me hace daño el ímpetu con el que logra desestabilizarme. No es propio de él, aunque tampoco de mí. Ninguno de los dos nos hacemos cargo de lo más difícil, a menudo queda reducido a la nada.

Aunque acostumbro a echarle la culpa a él en realidad fue mía, le permití más de lo que me permitiría perderme nunca a mí misma, en busca de un corazón que nunca le correspondió del todo. Quedó destrozado, nunca fue del todo sincero conmigo, pero yo sé que mi corazón sufrió en silencio y se recompuso a base de desconsolarse todas las noches. Los dos hemos sufrido lo nuestro. Y nunca hemos sido sinceros del todo.
Creí que recuperaría sus pedazos, aquellos que desperdigaba por todas partes porque decía que ya no le harían falta, y que tampoco los quería. ¿Cómo iba a querer olvidarse de todo? 

Sentía tristeza. Yo ya había perdido la esperanza pero él nunca se rindió.

7 comentarios:

  1. Lo mjor sería q cabeza y corazón fueran en la misma dirección, pero rara vez ocurre eso. Yo x hacer caso a mi corazón, casi lo he perdido. Hay momentos en los q no sabes si merece la pena...

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  2. Y al no rendirse él tu inconscientemente tampoco lo hiciste, ya que el corazón tuvo que agarrarse a algo para luchar, y esta fue esa parte de ti que siempre luchará por ser feliz ;)

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  3. Y no le permitas nunca rendirse... Llegará el momento en que podrá ser el mismo porque encontrará lugar donde serlo no le haga daño.

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  4. A mi no me gusta esa metáfora de "mi corazón quiere una cosa y mi cabeza otra", más que nada porque el corazón no piensa, sólo bombea: es el cerebro el que controla todo lo demás. Creo que la metáfora es sólo una excusa para afirmar que no tenemos las cosas claras, que "por un lado...", pero "por el otro...". No sé cómo se soluciona. Como se hace que los dos lados lleguen a un acuerdo mutuo. Ni siquiera sé si se puede...

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  5. Dios, qué tristeza, y qué real. Porque cuando algo te rompe el corazón y decides alejarte de él, dejas de entender lo que intenta decirte y que tan obvio era antes. Y es tanto culpa tuya, por haberlo abandonado, como suya, por callarse su dolor y dejar que se le enquistase.
    Sin embargo, creo firmemente que, poco a poco, al final recuerdas su idioma, aunque sea primitivo y doloroso por momentos. Al final vuelves a encontrar la armonía, y tu mente es capaz de comprender lo que tu corazón quiere decirte, y a menudo ayuda tener a alguien cuyo corazón esté igual de perdido y desacompasado que el tuyo.
    He visto a mucha gente con el corazón roto recuperarse después de crisis que parecían insuperables, y es que el ser humano es la fragilidad más absoluta y la más fuerte al mismo tiempo.
    En serio, me encanta, es tan trágico y tan hermoso... Admiro a la gente capaz de fusionar la belleza con el dolor, y eso te incluye :)

    Un beso enorme, y muchas gracias por el apoyo, puede que algún día continúe con la historia ^^

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  6. Si mi cabeza escuchase más veces a mi corazón, seguramente, las cosas irían un poquito mejor, o puede que no. Nunca llegarán a entenderse, eso está más que claro (nunca terminaré de entenderme).
    Luego resulta que cuando el corazón se rompe, sigue bombeando aun estando en mil pedazos y, ahí, la mente adquiere más fuerza que nunca para ayudarlo a recomponerse.

    Un abrazo enorme.

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  7. Por fin puedo pasarme a firmarte Cold me :)
    Cuando leí el texto me gustó muchísimo... Creo que una vez dejaste todas las decisiones a tu corazón y nada salió como esperabas.. A partir de ese momento puede que empezaseis a hablar diferentes lenguajes, pues tú, huiste, e intentaste aprender otras lenguas..
    Puede que culpes a tu corazón de todas las malas decisiones, o de todo eso en lo que tantas ganas pusiste y al final acabó saliendo mal... Y ahora, aunque le dejas participar, ya no lleva el peso mayoritario en vuestra relación..

    Te has acostumbrado a una estabilidad, a una vida que ya necesitabas... Pero a veces, como bien dices, el corazón se empeña en que le escuches.. Y solo alguna de esas veces logra desestabilizarte..
    No sé Cold, puede que tengas que volver a aprender a hablar en su idioma, porque si los dos no estais de acuerdo, nunca podrás ser todo lo feliz que mereces ser..

    Una vez leí que el miedo a sufrir es peor que el propio sufrimiento.. y muchas veces pienso que es real, que a veces deberíamos dejarnos llevar más.. Pero supongo que las personas como nosotras, que saben el precio que hay que pagar por algunas decisiones, no se dejan convencer tan facilmente.. :)

    Te quiero mucho Cold me

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