sábado, 19 de enero de 2013

El botón negro



Se levantó, con un movimiento casi imperceptible. Miró con nerviosismo cada uno de los rincones que estaban a su alrededor.  ¡Tenía que ser él!, ¿Es que nadie lo entendía. Por un momento pensó si se lo había imaginado. Tan solo había sido una sutil sombra, demasiado oscura para ver claramente de quién se trataba. Pero no-se dijo- ese olor… Con rapidez salió corriendo hacia ninguna parte. Buscando en cada uno de los rincones que la rodeaban. No podía haberse escapado, el tenía que estar cerca. Muy cerca. Necesitaba encontrarle, tenía que decirle algo, algo que posiblemente temía haber olvidado con el tiempo. Pero lo recordaría, sabría que podría recordarlo. Sabría qué era lo único por lo que había estado esperando. Tropezó con sus propios pies y antes de caer alguien la sujetó del brazo. Era un movimiento grácil, rápido, artístico. Pero antes de poder incluso disculparse, el corazón se le estalló en cólera. Se llevó las manos al pecho y levantó la vista casi con temor. Allí no había nadie, tan solo una sombra recortada se distaba a pasos de ella. Abrió los ojos de par en par: Recordaba su chaqueta negra. Aquella chaqueta negra con la que ella misma se habría abrigado los días fríos de invierno. Recordaba el olor que desprendía y la calidez que la confortaba. Dio media vuelta, y salió corriendo en su dirección. Casi a la desesperada cruzó el puente que los separaba. Se preguntó si la repentina tempestad que se levantó tenía que ver con la necesidad con la que sus pies se aproximaban a su objetivo. Antes de que ella pudiera ni tan siquiera rozarle, él dio media vuelta y la miró. Con su interminable media sonrisa, perfecta, dibujada. Antes de que pudiera desbaratarse entre nervios y emociones, algo tiró de ella, arrastrándola con fuerza. Intentó desesperadamente agarrarse a una de sus manos, sin poder evitarlo tiró de una de sus mangas arrancándole uno de los botones deshilachados. Y abrió los ojos. Sus cabellos se rizaban en imperfecciones pegadas a la almohada. Su corazón palpitaba con fuerza, y antes de que pudiera decir nada, se palpó los ojos con ambas manos. Se había desatado un pequeño mar entre sus pestañas y su barbilla. -¿Otra vez?-¿Por qué otra vez?-replicó. ¿Cuántas veces tendría que soñarle para asumir que él nunca volvería?. Un sonido extraño la sobresaltó cuando algo pequeño rebotó contra el suelo. Recogió con delicadeza el pequeño botón negro que resplandecía inertemente

Lo escribí hace demasiado tiempo pero aún sigue encajando (:

4 comentarios:

  1. Me encantó en su día y me sigue encantando hoy... Nadie mejor que tu para escribir con tanta precisión lo que puede suponer un sueño Cold me, mas aun cuand solo deseas vivir en el y no despertarte nunca mas..
    Los sueños siempre han sido el instrumento mas cruel de recuerdo que tenemos pero tambien el lugar donde podemos volver a tener todo aquello q perdimos y qe nunca volvera.. todo aquello q una pequeña parte d nosotros sigue anhelando..

    No serías tú sin tus sueños corriendo hacia alguna parte de tu pasado.. yo lo sé :)
    Te quiero muchísimo Cold y me encanta leerte mucho mucho, tanto o mas q siempre :)..

    P.D. Ojala nosotras tb llegasemos d nuestrs sueños con un botón... :)

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  2. Es bonito encontrar rastro de un sueño en la realidad. Al menos cuando el sueño es bonito.

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  3. Es precioso, y también muy triste. Tengo la sensación de que ambas cosas van de la mano, la verdad.
    Me gusta cómo mezclas el sueño, esa carrera trepidante, su sonrisa... y la decepción del despertar. El dolor que supone saber que alguien a quien quieres se ha ido y que no volverá siempre es igual de fuerte, sin importar cuánto tiempo pase, y cuando crees que ya lo has superado, vuelve. Pero luego dejas caer una migaja de esperanza, en forma de botón, y el texto se vuelve menos triste.
    No es necesario decirlo, pero me gusta, y después de echarle un vistazo a tus otras entradas me temo que voy a pasarme por aquí con asiduidad.

    Me alegro mucho de que hayamos coincidido a este lado de la blogosfera, y que mis palabras te hayan gustado lo suficiente como para comentar. Es gracias a los ánimos que me da la gente como tú que sigo escribiendo :)

    Un abrazo enormísimo

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  4. Me encanta esta entrada, es preciosa, adoro tu forma de escribir, el vocabulario que utilizas, las palabras... Es perfecto, me hipnotizas... Llegarás muy lejos porque realmente se te da bien esto de escribir.
    Un beso y mucha suerte!
    Con cariño, tu fiel seguidora Marina.

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